El Sanatorio Durán

Entre las hermosas montañas de Tierra Blanca de Cartago y las faldas del majestuoso Volcán Irazú, a una altitud de 2,335 msnm, rodeado de un hermoso bosque, en una región un poco aislada, donde el frio propio de la zona, la espesa bruma, las frías brizas, leyendas urbanas, mitos e historias de fantasmas que se confabulan para hacernos sentir sensaciones inusuales, propias de este tipo de sitios, se localiza EL SANATORIO DURAN.

El Sanatorio Durán, fue inaugurado en 1918, por el Doctor Carlos Duran Cartín, para tratar la devastadora enfermedad de la Tuberculosis o Peste Blanca, la cual, por décadas, había causado un alto número de mortalidad entre la población.

Don Carlos Duran (1852-1924), fue un médico, político costarricense y benemérito de la patria, presidente interino de Costa Rica, graduado en Medicina en  París, especializado en Cirugía en Inglaterra. A su regreso a Costa Rica, se le confió la dirección del Hospital San Juan de Dios (uno de los principales Hospitales de Costa Rica en aquella época), fue uno de los fundadores en 1890 del Hospicio de Locos (hoy Hospital Neuropsiquiátrico Chapuí) y de la Escuela de Enfermería.

Pese a ser un gran y visionario médico en su época, una de las razones más importantes que lo motivó a abrir este Sanatorio se encuentra dentro de su familia, y es que una de sus hijas sufrió la temible enfermedad de la época, tuberculosis, lo que lo llevó a investigar sobre los últimos avances en la medicina y a buscar el mejor centro médico en el extranjero para internar a su hija, ya que, en Centroamérica, no existía un lugar especializado ni se conocía cura o tratamiento al respecto.

En 1903, la internó en el reconocido y prestigioso Sanatrio  Loomis en Liberty, Nueva York, creado y dirigido por el doctor Charles Loomis, siendo en esa época, la máxima autoridad en tuberculosis en Estados Unidos.

Tras estar varios años en Estados Unidos y conocer de cerca el modelo del Hospital Neoyorkino, así como los tratamientos, técnicas e instalaciones, el Doctor Duran regresó a Costa Rica en 1912, decidido a implementar un Sanatorio que pudiera ayudar a los costarricenses a vencer esta mortal enfermedad, tal y como lo había logrado con su hija.

Este sanatorio fue construido en una finca que cumpliera con especificaciones en cuanto a altitud, aire puro, temperatura, humedad del aire, y disponibilidad de agua potable para las diferentes necesidades del centro médico, a su vez, que se encontrara en una zona alejada y permitiera un completo aislamiento de la población para impedir el contagio de esta peligrosa enfermedad.

En su creación fue considerado un hospital de primer mundo, dadas sus características, arquitectura, infraestructura, y régimen disciplinario, con capacidad para albergar hasta 300 pacientes.

Sus instalaciones estaban divididas en un pabellón para hombres, mujeres, niños, un área para personas adineradas, llamadas pensionadas, sala de cirugías, área de recuperación, área de comedor, farmacia, bodega, dormitorios para el personal, así como para las monjas (Las Hermanas de la Caridad de Santa Ana) que se encargaban del cuidado de los pacientes.

El tratamiento estaba basado en un régimen dietético, higiénico, que consistía principalmente en reposo, un poco de actividad física (leve), exposición al aire fresco y al sol, así como una dieta balanceada. Su fin era fortalecer el organismo, aumentar las defensas y de esta manera controlar la infección.

Con los avances de la medicina y la llegada de los tratamientos farmacológicos, los casos de tuberculosis empezaron a disminuir significativamente, lo que ocasionó que el Sanatorio Durán tuviera cada vez menos pacientes, ya que no ameritaban internamientos por periodos prolongados, y el uso de fármacos había logrado una gran disminución en la epidemia, lo que, aunado a su alto costo operativo, hizo que a finales de 1963 cerrara sus puertas como Sanatorio.

Actualmente, al llegar al lugar te encontraras con un paisaje sin igual, una gran edificación, deteriorada y marcada por el paso del tiempo, rodeada de hermosas montañas, grandes pinos, extensas zonas verdes que son utilizadas como área de picnic, trasmitiendo una sensación de tranquilidad, aire puro, brisas frescas y algunos rayos de sol que rompen entre las nubes para calentarnos.

Sin embargo conforme te vas adentrando en las instalaciones del que en su época fue uno de los mejores hospitales de Costa Rica, ves como su gloría e imponencia,  quedó en las memorias y los libros de historia.

Hoy en día encuentras paredes deterioradas por el paso del tiempo, marcadas por el vandalismo y grafiti y vas sintiendo como esa brisa tibia por el sol, se torna fría por la humedad que guardan sus habitaciones más cerradas y oscuras, con techos bajos, pisos con grietas y gastados por el paso del tiempo, que te producen sensaciones que te hacen escalofriar la piel mientras lo recorres.

Sus extensos pasillos, te llevan al segundo piso, donde te esperan grandes salones llenos de ventanas, pisos de madera, marcados por las camillas, sillas y mesas que un día albergaron a cientos de personas esperanzados en sobrevivir.  Cargados de historias, algunas tristes por el fallecimiento de pacientes, otras de alegría por la recuperación de la que en aquel entonces fue, la peste blanca y algunas otras cargadas de misterio, suspenso, que van desde leyendas urbanas sobre actividad paranormal, mitos, hasta historias vividas por sus actuales visitantes que te erizaran la piel.

Algunas personas dicen que su deteriorado estado, su arquitectura, su historia, el juego de luces y sombras, así como las leyendas y mitos, han promovido durante décadas, las actuales leyendas urbanas de fantasmas y voces inexplicables que rodean al Sanatorio Duran.

Lo cierto es que muchas personas han sentido escalofríos al recorrer sus salones y pasillos, han visto sombras inexplicables y encontrado en sus fotos siluetas misteriosas que dejan entre duda, al misterio y la cordura.

Algunas breves historias que envuelven de misticismo al Sanatorio Duran son:

-Durante su funcionamiento como Hospital, varios internos relataron la historia del fantasma de una monja que llegaba silenciosamente a curar al paciente de la cama de al lado, y esta nunca les respondía a sus llamados, solo se marchaba silenciosamente.

-En las noches frías y oscuras, en medio de los quejidos de los pacientes, dos religiosas llegaban a dar consuelo y alivio a los pacientes, así mismo narraban que se les veía vagar por los pasillos entre salón y salón.

-Una leyenda narra que lo pacientes que murieron por la tuberculosis y que fueron abandonados por sus familias, no pudieron descansar en paz y por eso permanecen ahí reviviendo cada noche el sufrimiento y dolor y por eso en las noches se les escucha quejarse, y algunos golpes en las paredes.

-En los viejos y tristes pasillos del Sanatorio, muchas personas han relatado que se sienten repentinas ráfagas de brisas frías, donde no hay ventanas ni explicación alguna de aquella ráfaga.

-Hay quienes aseguran haber visto una monja y una niña de pie, junto a las escaleras que dan al tercer piso, algunos dicen haberlas visto dentro de un cuarto cercano a dicha escaleras.

-En el tercer piso se ha escuchado y visto a una monja caminando, misma que ha sido fotografiada en varias ocasiones según relatos de los vecinos de la zona de Cartago.

-Una de las monjas a cargo, tenía prohibido que le llevaran agua a los pacientes durante la noche, es por eso que hay una leyenda que dice que su alma aún está en pena y como castigo, vaga por los pasillos cargando un vaso con agua.

-Muchos de los visitantes han logrado captar en sus fotos, lo que parecen ser rostros tenebrosos de algún fantasma, esferas de luz, y hasta se captó en un video la figura de un hombre que caminaba junto a un grupo de funcionarios del comité olímpico.

-En el 2014 un equipo de Ghost Hunters International hizo una visita relámpago a las instalaciones del Sanatorio Durán y para sorpresa de los más incrédulos, encontraron evidencia de actividad paranormal en este sitio. Algunos de sus hallazgos más importantes fueron, el sonido de una silla meciéndose hacia atrás y adelante, la leve voz de una mujer, en el salón de mujeres y niños, un grupo de fotos tomadas muestran una luminosidad blanca presente en una foto y en la siguiente foto, ya no está, y la foto de una pequeña niña sentada en uno de los escalones de la que en aquel entonces fue la casa del Doctor Durán:

Sin lugar a duda este Patrimonio Nacional alberga entre sus largos pasillos, muchas historias y leyendas urbanas, que solo algunos dan por ciertas, por lo que te invitamos a que lo visites y compruebes por ti mismo si estas historias, son solo eso, “historias”, o si por el contrario, sales con evidencia de que algo fuera de lo normal ocurre en estas instalaciones.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *